Testimonios

Testimonio 1

Mi conversión: Fue a los 11 años... Fueron varios factores los que me llevaron a tener ese encuentro verdadero con el Creador... No tenía muy buenas amistades y no me portaba muy bien como para que otros digan: esa chica es diferente... Era como todos... Yo creía que era hija de Dios pero en un momento me pregunte: y si me muero, realmente me voy al cielo?... Después de eso, un día con mis compañeras habíamos hecho una travesura... No me acuerdo bien que pero para lo que era mi edad, era grave... Y me sentí muy mal! Entonces me acerque en oración a Cristo pidiéndole perdón por la vida que llevaba y también le pedí que me ayudara a cambiar mis amistades y mis conductas! Desde ese momento mi vida cambio para siempre y fui otra! Antes no sentía esa paz cuando dormía, sentía temor, dolor y angustia.. Y hoy puedo decir que desde ese día pude confiar verdaderamente en Cristo, y por mas que todo a mi alrededor este oscuro, tengo a Dios, y es lo único que necesito para vivir en paz! P. U.


Testimonio 2


Cuando era niño iba a la escuela dominical en la iglesia que iba mi abuelo. Fue ahí donde conocí el mensaje de Dios para la salvación del alma, pero no tenía a Cristo en mi corazón, y de adolescente me aparte del camino del Señor, con la semilla del evangelio sembrada en mí.
Solía trabajar ayudando a mi papá, y mientras lo hacía escuchaba música para que sean más llevaderas las horas. Con el tiempo fui conociendo diversos géneros que me agradaban. Al poco tiempo de la separación de mis papás empecé a trabajar como promotor, y por ese tiempo empecé a fumar, hasta llegar a consumir un atado de 20 por día. Luego un compañero de trabajo me invito a ir a un boliche bailable al que frecuentaba casi todos los sábados, y ahí es donde bebía bebidas blancas, y algunas veces me excedía y terminaba vomitando; pero no llegue a tener graves problemas con el consumo de alcohol. Aunque en una oportunidad en la que discutí con mi papá tenía ganas de tomar algo que me pegue en la cabeza.
Luego el desempleo por largos periodos. Recuerdo que buscar en el diario, llegaba a deprimirme por no encontrar nada, sin contar el ir a las entrevistas que demandaban un gasto en viáticos, para lo cual debía pedir dinero a mi papá que tampoco tenía trabajo o a mi abuela que cobraba una pensión. Y todo para conseguir nada.
Las salidas eran menos en esos tiempos, la entrada me la pagaba mi hermano que vivía con mi mamá. Los amigos de mi hermano me invitaban los domingos a jugar a la pelota, pero siempre les decía que no; hasta que en una oportunidad me dijeron que vaya al almacén de la vuelta que después de jugar tomaríamos unas cervezas. Así me fui incorporando al grupo y también termine jugando; hasta que la pasión empezaba a dominarme, y afloje un poco.
Tuve la oportunidad de probar marihuana y tampoco te lo recomiendo, sentís que algo te sube por la nuca y viola tu cerebro. Gracias a Dios no experimente con otras drogas, como cocaína y lsd, pudiendo haberlo hecho.
Conocí una chica casada con la cual salía; ella quería que fuésemos algo más, pero yo le oferté ser amantes a lo cual había accedido. Por problemas que se me presentaron, pasé por momentos de aflicción, y estando en la casa de mi mamá me puse a leer La Biblia. Fue leyendo el evangelio de S. Mateo reconocí que era un pecador perdido y que iba a una eterna condenación al infierno por causa de mis pecados. En mi mente surgió la pregunta: ¿Quien va a librarme de terminar así condenado?, y el nombre de Jesucristo apareció. Entonces le di gracias al Señor y le pedí que me diera entendimiento para hablarle de la salvación a la chica con la que salía. Al tercer día mientras leía La Biblia  sentí que algo se desprendió de mis ojos y empecé a comprender más La Palabra de Dios. Luego le lleve unos folletos y una Biblia. Y le dije que no nos volveríamos a ver. Mi temor era volver a caer en el pecado de adulterio. Dios me fue abriendo los ojos y me fui renovando en el espíritu de mi entendimiento. Me hizo ver que debía buscar una iglesia donde congregarme. Faltando cuatro meses para que se cumplan dos años de mi nuevo nacimiento, se despertó en mí una enfermedad mental crónica. Los primeros medicamentos que tomaba tenían un calmante muy potente y aún tomando la mitad de la dosis mínima, me hicieron pasar dos años en cama. Lo único que quería hacer era recostar mi cabeza hacia atrás. Solo me levantaba para ir al baño y comer. Luego empezaron a dejar de hacer efecto y me los cambiaron por otros mas caros, que no me dopaban tanto pero la enfermedad tenia aplastada mi voluntad, por lo cual no tenia motivación para hacer algo. Un versículo que tengo muy presente es en el que el Señor le dice a Pablo Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Corintios12:9) Gracias a Dios me encuentro compensado y espero que esto  que escribí sea de bendición para ti.     E. K.



Testimonio 3

Mi testimonio es así:

Es algo largo porque más que mi testimonio puntual, es el relato de parte de mi vida.
Lo considero mi testimonio.
De donde era, lo que era y lo que el Señor hizo conmigo.

Nací en Cipolletti,(20-08-72) Rio Negro. Segundo hijo de un matrimonio no muy feliz, de hecho mis padres se separaron cuando tenia solo 3 meses (yo no lo recuerdo, me contaron, jeje), él se fue con su secretaria.
Los recuerdos de mi infancia van y vienen, entre la casa de mis abuelos y la de mi mamá.
Mi madre se junto cuando yo todavía era chico, no se a que edad.
Tuvo tres hijas de el, mis tres hermanas.
En el año 83, yo vivía con mis abuelos, y en ese año regrese por pedido de mi mama, a vivir con ella y mi padrastro. No nos llevábamos bien (con mi padrastro).

Ese fin de año nos dieron una noticia, al principio muy buena. Íbamos a tomarnos un mes de vacaciones en bs.as.!!, con mi hermano, mis dos hermanas (la otra nació en mardel), mi mama y mi padrastro. La familia.

Una vez que emprendimos el viaje, (mi padrastro viajo primero con una de mis hermanas), paramos en tres arroyos, yo estaba muy feliz, y llego LA noticia, chan!!
Mamá nos informo con mucha alegría que NO íbamos a bs.as. Sino a Mar del plata!!, y no íbamos de vacaciones, sino a vivir permanentemente y mis abuelos y mi papa, no podían saber donde estábamos.

Fue la peor noticia que he recibido en toda mi vida. Creo que en ese momento cambio mi forma de ver la vida. Dejar atrás todo mi mundo conocido y no regresar jamás, era una idea que no podía asimilar.

Me llevaba mal con mi padrastro, y a partir de ese momento, fue peor.

Lo odiaba, le deseaba la muerte, mi hermano igual. Recuerdo que cada vez que estábamos solos planeábamos como escaparnos, jajaj, lo recuerdo y ahora me parece cómico. Recuerdo a mi hermano diciendo que podíamos ir en un camión de manzanas, que el sabia era de un galpón de empaque de Cipolletti, yo le preguntaba que íbamos a comer? Y con mucha lógica me decía, “y… manzanas!!!” jajaja. También compartíamos los sentimientos de odio contra nuestro padrastro.(Carlos)

En eso estábamos una mañana, compartiendo nuestro odio hacia Carlos, (hacia un poco mas de un año que estábamos viviendo en mardel), y un hombrecito golpeo la puerta, lo atendimos y nos preguntó, “tu papá es uno pelado, que tiene un auto amarillo así y asa?” era una descripción perfecta de el. – “si, porque?” dijimos – “mira, tuvo un accidente  en la av. Jara, me parece que esta muerto” – no puedo expresar lo que sentí en ese momento – solo atiné preguntar por mi mamá – “me parece que también” – dijo, y se fue.

Mi hermano tenía  trece. Me dijo “vos quedate en casa, yo voy a ver que paso, seguro no es nada.” Se fue al medio día, regreso como a las 2 de la madrugada. Caminando.

Estábamos solos en mardel, sin familia ni amigos. Muchos pensamientos de todo tipo me atormentaron ese largo día.
Yo no conocía al Señor, pero hablaba con Dios y le rogaba, que nada hubiera pasado, que en realidad, no era lo que yo quería. Yo le había deseado la muerte, muchas veces, pero en ese momento, me di cuenta de lo que significaba.

El no murió ese día, ni mi mamá, el murió después de una semana, no recuerdo bien. Mi mamá regreso a casa cuando el falleció. Mis hermanas estaban más o menos bien.

El velorio y entierro fueron agobiantes. Me sentía culpable. Me sentía terrible….

Después luchaba por convencerme que no era mi culpa. Pero ver sufriendo a mi mamá y mis  hermanas, era fatal.

Pasó un buen tiempo, viendo llorar a mi mamá en los rincones, sufriendo a diario.

Un día las cosas empezaron a cambiar: mamá dejaba a las nenas mas chicas en una guardería de una iglesia, a la vuelta de casa. (iglesia pentecostal)

Un día la invitaron a una reunión de señoras (ella creyó que era una reunión de padres) fue, le predicaron el evangelio y se convirtió allí mismo.

Hubo un cambio radical en mamá, que nosotros notábamos, ella iba a la iglesia con las nenas, nosotros no Queríamos.

Un día de esos hablamos con mi hermano,  porque mamá nos seguía invitando, no nos obligaba.
“Que hacemos?” – “y bueno, vamos, no debe ser malo si a mamá le hace bien”
Y fuimos,  con ciertas reservas.
De esa noche recuerdo como si las palabras estuvieran todas dirigidas a mi, se hablo de Dios, de Jesús, del pecado, el infierno, la culpa, y EL PERDON, la Salvación.
Yo tenia mucha necesidad de perdón, (como que había  matado a Carlos), tenia mucho de que arrepentirme.
Hicieron un llamado  a los que querían ser salvos, yo levante mi mano y de reojo lo vi también a mi hermano hacer lo mismo. Fue instantáneo, fue sobrenatural.

La vida continuó, íbamos todos a la iglesia, he pasado los días mas pobres y también mas felices de mi infancia, adolescencia, en mardel.

El Señor ha estado conmigo, desde entonces.

Cuando regresamos a Neuquén, ciudad que esta junto a Cipolletti, me llevó mucho tiempo volver a visitar a mi papá y mis abuelos. No se porque, a mi hermano le costo mucho mas. Todavía no se porque.

Nos congregamos en una iglesia un  tiempo, en Neuquén y luego de a poco, dejamos de congregarnos.

Conocí a mi esposa en la escuela secundaria nocturna donde cursábamos, 2do. Año., yo no sabia que era cristiana, ella tampoco sabia de mi fe. Aunque yo si me enteré cuando fui a su casa. Había biblias, cuadros con textos, y en ese momento recordé lo que tanto le había pedido al Señor, cuando era adolescente. Mi esposa, para tener una familia, con Cristo.

Nos casamos en el año 95, no nos congregábamos, luego nació Alejandro, después Marcelo y Paula me pidió permiso para llevarlos a la escuelita dominical!, (hasta ese momento nunca le había revelado mi fe) le dije “esta bien!, no me molesta, estoy de acuerdo, yo soy cristiano.”. Que lió se me armo!!!, porque no se lo dije antes!!!???. Bueno, ella no me creía, entonces le dije, “haber este himnario, yo conozco este himno” y cante una parte de un himno un coro, etc.” Y eso no fue todo, lo peor fue cuando le dije que estaba bautizado también!!!.

No se porque no le dije, creo que me daba vergüenza decir que era cristiano y no vivir como tal.

Entonces empezamos a ir a la iglesia, ICE Sarmiento 615, con altibajos, pruebas varias, pero aquí estoy.

También he pasado mis desiertos, mi Egipto y tantas otras cosas.

Tengo 3 hijos, Ale (18) Marce (16) Joaquin (12), todos del Señor.

Trabajo por mi cuenta, soy técnico informático, hago algo de programación, pero me dedico principalmente a la construcción en seco, remodelación de comercios, electricidad y etc. Etc. Etc (¿nada que ver no?)


Eso es todo por ahora… E. M.


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