viernes, 24 de agosto de 2012

Buscándote Por Amor

Nota para el lector: 

Cuando se utiliza la frase "recibir a Cristo" se refiere a: CREER en Cristo. Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 
1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 


Cuando se utiliza la frase "aceptar a Cristo" se hace referencia a: aceptar el regalo de la salvación que Dios ofrece por medio de Jesucristo. Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
2:9 no por obras, para que nadie se gloríe. 





      Introducción: Quiero que sepas que Dios bendice a las personas por medio de su Palabra, por eso debe ser  importante para ti que la escuches o la leas para conocer la Buena Noticia: Que Dios ha enviado a su Hijo Jesucristo al mundo a dar su vida en una cruz, ocupando el lugar de condenación, que nosotros merecíamos por nuestros pecados. Él resucito al tercer día y  se sentó a la diestra de Dios para abogar e interceder por todos aquellos que creen en Él como su único y suficiente Salvador. Si aún no has sido transformado por el poder del  evangelio, te invito a leer las páginas que siguen y que el Señor derrame su bendición sobre  ti y tu familia, al acercarte y conocer más a Dios.

        ¿Existe el amor verdadero? Si miras al mundo será difícil que encuentres al amor verdadero. No me refiero al amor sexual, o lo que el mundo entiende por amor, sino al amor sacrificial. El amor que hace a los demás lo mismo que nos gustaría que los demás hicieran con nosotros.“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos… (Mt.7:12)” La Biblia dice que los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle… ¿Que señal habrá de tu venida y del fin del siglo? Una de las señales que podemos leer es que “Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. (Mt.24:12) Si bien esta respuesta hace referencia al tiempo del fin, pero, ya hoy vivimos en un mundo donde la maldad y el desamor crecen cada vez más. Quiero decirte que yo conocí el verdadero amor cuando tomé conciencia de mis pecados y pude ver que en la Cruz Jesús murió por mí. “Dios es amor” (1ªJn.4:8) y hoy quiero decirte que Dios en su gracia y misericordia te busca. “Por que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna” (Jn.3:16).

    Mi testimonio. Desde que era niño creo en Dios y en Jesucristo que murió para salvarme de la condenación, pero de adolescente me aparté de su camino para seguir mi propia voluntad sin comprender bien, que el plan de Dios era que tuviese vida eterna y que podía empezar a disfrutar de esa vida aquí en la tierra, porque Jesucristo declara: “Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia” (Jn.10:10) y poco a poco me fui descarriando y enredándome cada vez más en el pecado; “Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro.5:8). “Por que el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc.19:10). (*1)
     Perdido y errante andaba yo, siendo arrastrado por la corriente de este mundo. A los diecisiete años empecé a trabajar fuera de casa como promotor. Recuerdo que eran días grises y solitarios visitando casa por casa para ofrecer un servicio prepago para casos de emergencias médicas, luego me emplearon como administrativo y más o menos en ese tiempo empecé a adquirir el habito de fumar, luego los boliches bailables, los tragos y los excesos, las transas con las chicas entre otras cosas más. El desempleo y los golpes de la vida no me fueron indiferentes, en oportunidades me llevaban a leer La Biblia, pero mi mente estaba ciega. Mientras aprendía a ser pobre en espíritu golpeándome con mis fracasos vivía tiempos de mucha aflicción. Recuerdo una noche, había salido con mis amigos y mientras caminaba llegué a pensar: “¡Dios no existe, si me pasa todo esto es porque Dios no existe!” Pero al poco tiempo me encontré en mi habitación leyendo el Evangelio de Mateo, pero esta vez algo distinto me ocurrió, reconocí que era un pecador perdido y que por causa de mis pecados iba a la condenación eterna y me dije: ¿Quién va a librarme de terminar así? Y el nombre de “¡Jesucristo!” apareció en mi mente, entonces di gracias al Señor… ¡¡¡ Mi Señor!!!

     ¿Somos todos pecadores? La Palabra de Dios declara: “Por cuantos todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro.3:23), y también dice: “Como esta escrito: no hay justo ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Ro.3:10-12). “Ni siquiera uno” te incluye también a ti. Yo soy un pecador arrepentido y salvo, y espero que tú también lo seas. “Porque la paga del pecado es muerte mas la dadiva de Dios es Vida Eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro.6:23).
     Jesucristo te librará de la condenación en el infierno que mereces por tus pecados. Te hago una comparación: Existe una ley que dice “Prohibido robar”. Si tú robas, la policía te atrapará por ser infractor de la ley, te llevarán ante el juez y si fueras condenado te encerrarán en la cárcel. Lo que Jesucristo te ofrece es ocupar tu lugar si te arrepientes de tus malas obras y aceptas su regalo. Él ya ocupó el lugar de condenación que mereces por ser pecador, al morir en la Cruz para salvarte del infierno. “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro.5:6). “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro.4:25). “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1ªCo.15:3-4). Todos somos pecadores… pero todos pueden ser salvos si creen en Jesucristo como único y suficiente Salvador personal.
     Querido lector: hoy el mensaje de Dios llega a ti en forma impresa, quiero pedirte que reflexiones. Dios habla al corazón de diferentes maneras, pero no siempre inclinamos nuestros oídos para escucharle. Jesucristo declara a la iglesia en Laodicea y tal vez tu te encuentres en una como describe el Espiritu : "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitare de mi boca" (Ap. 3:15-16) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo” (Ap.3:20). Hoy Jesucristo está golpeando a la puerta de creyentes tibios para que se arrepientan. Quizás pienses que primero debes arreglar  un poco tu vida, pero  primero debes creer, Él te ayudará y será un guía fiel para ordenar tu vida. ¡Clama a Él! “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo” (Ro.10:13).

     ¿En quién estás depositando tu fe? Todos creen en algo y tú puedes decirme que tienes mucha fe, pero la fe que salva, es sólo aquella que depositamos en Jesucristo y en su obra  redentora (Redimir: Librar a un cautivo pagando el precio). Una vez escuché en un programa que transmite BBN (www.bbnradio.org) lo siguiente: Supongamos que te invitara a pescar sobre un río helado. En una parte hay una capa de hielo de un metro de espesor y en otra una capa de dos o tres centímetros y tú me dijeras, voy a pararme en la capa delgada porque tengo mucha fe de que va a resistir, yo te diría que no pescaría contigo, porque estás poniendo tu fe en un pedazo de hielo que no tiene vida ni oye. En cambio mi fe está depositada en el Dios vivo y verdadero que  envió a su único Hijo al mundo con un mensaje de amor y esperanza. La Biblia dice: “Es, pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (He.11:1).  En mi experiencia personal cuando me reconocí pecador tuve la certeza y la convicción de que por mis pecados iba a ser condenado en el infierno, pero mi fe me iluminó para creer que la muerte de Cristo en la cruz me libraba de esa condenación. “Es por su gracia mediante la fe en Cristo que son ustedes salvos, y no por nada que hayan hecho. La salvación es un don de Dios.” (Ef.2:8-LBD). Jesucristo declara lo siguiente: “Además, el Padre mismo ha testificado acerca de mi, aún cuando no se ha presentado delante de ustedes personalmente, ni les ha hablado directamente. Ustedes no lo escuchan, porque rehúsan creer en mi, y yo soy el que Dios envió con su mensaje” (Jn.5:37-38 - LBD). “De todo corazón les digo: Cualquiera que cree en mi mensaje y cree en Dios que me envió, tiene vida eterna, y nunca recibirá condenación por sus pecados, porque ha pasado de la muerte a la vida” (Jn.5:24 – LBD).


    Preguntas inevitables: ¿Crees en Dios y en la Buena Noticia de Jesucristo? ¿Te reconociste pecador? Te has arrepentido y creído en el Evangelio. Si en tu interior se produjo un cambio, la Biblia enseña que: “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Jn.1:12). “Mirad cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro.” (1ª Jn.3:1-3). Ahora eres hermano de todos aquellos que depositan la fe en Jesús, tienes a Cristo en tu corazón y la esperanza de verlo en su regreso, porque como Él mismo dijo: “No se preocupen ni sufran. Si confían en Dios, confíen también en mí. Allá donde vive mi Padre hay muchas moradas y voy a prepararlas para cuando vayan. Cuando todo esté listo, volveré y me los llevaré a ustedes. Para que estén siempre donde yo esté. Si no fuera así se lo diría claramente. Y ustedes saben adonde voy y como se llega allá.” (Jn. 14:1-4 - LBD).
     Querido hermano, tú sabes que a la casa del Padre se llega por medio de la fe en Jesucristo; Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie podrá ir al Padre si no va a través de mí. (Jn.14:6 – LBD) Seguramente a tu alrededor hay muchas personas que no conocen el camino, y quisiera que compartas esto escrito con ellas, porque escrito está: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca  se  confiesa  para salvación.” (Ro.10:9-10). Posiblemente tengas que enfrentarte a la oposición y las burlas de algunos, amigos o familiares, pero no tengas miedo, son artimañas de Satanás para apartarte del Nuevo Camino. Esfuérzate y sé valiente, porque Jesús dijo: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (Mt.10:32-33).
     Quiero pedirte que te acerques a la persona que te recomendó este blog para que pueda aconsejarte y juntos orar para que Dios te fortalezca y te guié en el conocimiento de Su voluntad, porque Jesús dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que esta en los cielos.” (Mt.7:21)
     Jesucristo no solo murió por ti sino que también resucitó y se sentó a la diestra de Dios y aboga e intercede por todos aquellos que creen el Él como su único y suficiente salvador.
     “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenara? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” (Ro.8:34-35). Quiero compartir también los siguientes versículos. “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” (He.7:22-25).

     ¿Todavía no crees en Cristo como tu Salvador?Entonces quiero hacerte las  siguientes  preguntas: ¿Si  murieses  hoy, dónde crees que pasarás la eternidad? Si tu respuesta es en el cielo, quisiera preguntarte: ¿Por qué? Quizás tu respuesta sea: Porque no soy peor que los demás, no hago cosas malas, nunca robé, nunca maté y no le deseo el mal a nadie… etc. Estimado lector permíteme decirte que compararte con los demás es un mal punto de referencia, debes tomar conocimiento de cómo Dios te ve en realidad, pues un día estarás delante de Él para rendir cuentas de tus actos. Quiero preguntarte: ¿Alguna vez mentiste? Aquellos que tratan de justificarse por no transgredir las leyes de Dios, si lo hacen en un punto ya son culpables de castigo, por lo tanto eres inexcusable. Quiero compartir contigo lo que dice la Palabra de Dios:“Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje con su hermano, será culpable de juicio, y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga fatuo, quedara expuesto al infierno de fuego.” (Mt.5:21-22). Te invito a leer La Biblia que muestra como en un espejo lo que somos.
     Déjame que te explique: Supongamos que tienes una hoja blanca con una mancha negra muy grande y otra con un pequeño puntito negro ¿Esta última seria totalmente blanca? ¡Por supuesto que no! Pero es así como mucha gente se ve, como almas limpias que tienen una pequeña manchita de pecado la cual piensan que Dios pasará por alto. Pero no es así, todo pecado necesita ser limpiado con la sangre de Cristo.
     Si tu respuesta es en el infierno quisiera preguntarte: ¿Por qué? Quizás tu respuesta sea porque no se si Dios me va a poder perdonar todo lo que hice. Quiero decirte que la obra de redención y expiación (Expiación: Limpieza de pecados por medio del derramamiento de sangre) que Jesucristo hizo en la cruz es perfecta y satisfizo plenamente la demanda de la justicia de Dios. Si de todo corazón te arrepientes de tus pecados y crees en Él en tu corazón como tú único y suficiente Salvador creyendo con fe que Él ocupó el lugar de condenación, que tú mereces por causa de tus pecados, su sangre inocente derramada te limpia de todo pecado.
“Si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1ªJn.1:9) “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Is.1:18) Un pecado rojo como el carmesí es un pecado que resalta mucho a la vista de todos. Para Dios no hay pecados grandes o chicos, como una pequeña mentira, pecados de adultos o de niños, de pobres o ricos, todos son pecados y necesitan ser limpiados.

     ¿Por qué Dios permite que suframos? Quizás te encuentres leyendo este librito en el peor momento de tu vida y te preguntes: ¿Si Dios es amor por qué tengo que sufrir tantas penas? Quiero que sepas que Dios permite nuestras aflicciones para que aprendamos a ser pobres en espíritu. Algunas personas confían en lo que pueden hacer con sus propias fuerzas, tratan de ser autosuficientes con el ánimo bien arriba, pero a medida que van chocando con sus fracasos y derrotas van aceptado su pobreza de espíritu. Aprenden que solas no pueden seguir y es ahí cuando se revelan contra Dios diciendo: ¿Por qué me tiene que pasar esto a mi? o ponen su vista en Dios para pedirle socorro. Supongamos que un chico de cuatro años, estuviera corriendo por el patio en un lugar donde se puede lastimar y el papá le dijese: no corras por ahí, y el chico desobedeciendo pisara en un pozo y cayera al piso golpeándose. ¿A quien recurriría seguramente con lágrimas en sus ojos? ¿No seria a su papá que lo levantaría en sus brazos para curarlo y consolarlo? Dios permite nuestras aflicciones para que aprendamos a acudir a Él. Él está dispuesto a sanar las heridas del pecado y regalarnos la salvación por medio de Jesucristo “El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.” (1ªTi.2:4-6 - LBD)
   Jesús enseñaba diciendo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación” (Mt.5:3-4). Mientras te haces pobre en espíritu seguramente derramarás lágrimas, pero… cuando por ese motivo reconoces a Cristo como tu Salvador podrás notar que esa  tristeza se transformará en gozo.

     ¡ATENCIÓN!  El enemigo de nuestras almas anda como león rugiente buscando a quién devorar. No sería de extrañar que esté sembrando dudas en tu mente al momento de creer en Cristo. También quiero compartir los siguientes versículos que dicen: “Antes que nada, deseo recordarles que en los postreros días vendrán burladores que harán cuanto de malo se les ocurra y se mofarán de la verdad. Dirán por ejemplo: ¡Con qué Jesús prometió regresar! ¿Por qué no lo ha hecho ya? Apuesto a que no regresará. ¡Hasta donde podemos recordar todo a permanecido exactamente igual desde el primer día de la creación! (2ªP.3:3-4 - LBD). “No olviden ustedes, amados míos que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no demora el cumplimiento de su promesa, como algunos suponen, sino que no quiere que nadie se pierda y está alargando el plazo para que los pecadores se arrepientan. (2ªP.3:8-9 - LBD). Mediante las burlas, las dudas y otros medios que alimentan tu indecisión, Satanás tratará de alejarte del Señor Jesucristo. Por eso te invito a leer Mr. 9:23-24 y sepas lo que a Jesús le dijo a un padre, que tenía dudas de que Él pudiera sanar a su hijo. “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.”
     Si tienes dudas puedes hacer una oración como ésta: Dios de toda la creación, que estás en el cielo. Ayúdame a reconocer mi estado separado de ti; enséñame a aprovechar bien el tiempo guiándome al conocimiento   de  la  verdad,  protégeme  de  falsas  enseñanzas  y  de quienes no quieren que me acerque a ti, quita de mi corazón las dudas y aquello que no me deja ver a Cristo como mi Salvador. En su Nombre Amen.
     Si deseas que oremos por ti, comunícaselo a la persona que te entregó este librito o con nosotros. Satanás el enemigo de nuestras almas al ver que con sus rugidos de burlas y dudas, no puede hacerte retroceder en el camino de seguir al Señor Jesús intentará presentarse como ángel de luz tratando de desviar tu mirada de fe en la obra que Jesucristo realizó en la Cruz, incitándote a añadir tus propios esfuerzos para ser salvo. La salvación es un regalo de Dios y nosotros solamente debemos aceptarlo. “No por obras, para que nadie se gloríe.” (Ef.2:9)
     Otras maneras de desviar tu fe son: Arrastrarte a que confíes en otros medios o mediadores. Mi pregunta es ¿Por qué tuvo que padecer Jesucristo tanto sufrimiento y ser desamparado por Dios en la muerte de la Cruz si fuese verdad que existen otras maneras de alcanzar la salvación? La Biblia declara: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres Jesucristo hombre” (1ªTi.2:5).     
    Que veas la obra de Jesucristo sólo como un ejemplo de sacrificio o abnegación al cual imitar, sin ver que Él ocupó el lugar que merecíamos por ser pecadores. Siendo así nuestro Señor y Salvador deberás reconocerle como Tomás. “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28)
     Presentándote un libro con nuevos profetas y profecías que no están en La Biblia la cual entendemos es la completa Palabra de Dios. “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobré él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitara su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”
( Ap.22:18-19 )
   Dándote a conocer un falso mensaje del Evangelio que muchas veces no denuncia el pecado y brinda falsas ofertas de bendiciones a cambio del dinero depositado como ofrenda. Es lamentable pero hay quienes lucran y engañan, también muchas personas son atraídas por sesiones de sanidad semejantes a las espiritistas. “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre echamos fuera demonios, y en tu Nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:22-23) 

     ¿Por qué anunciamos el Evangelio?
     “El mismo Dios, en su misericordia, es el que nos ha encomendado la maravillosa tarea de proclamar las Buenas Nuevas, y por eso no nos damos nunca por vencidos. No empleamos artimañas para que la gente crea; no nos interesa engañar a nadie. Jamás intentamos que la gente crea lo que La Biblia no enseña. Seria vergonzoso si lo hiciéramos. Delante de Dios hablamos y proclamamos la verdad, y esto lo saben bien los que nos conocen. Si algunos no entienden el Evangelio que predicamos es porque marchan a la muerte eterna. Satanás, el dios de este perverso mundo, los ha cegado y no pueden contemplar la gloriosa luz del Evangelio que brilla ante ellos, ni entender el mensaje de la gloria de Cristo, que es la imagen del Dios invisible.” (2ªCo.4:1-4 LBD)
     Hoy quiero decirte que gracias a Jesucristo soy libre de la esclavitud del pecado y de la condenación eterna. Una nueva vida Él me dio, una nueva vida que me impulsa a reunirme a la mesa del Señor, una nueva vida que me impulsa a escribir este librito, una nueva vida que me impulsa a confiar más y más en Él. Una nueva vida que tú también puedes tener si crees en Cristo como tu Salvador; y juntos un día… podremos cantar al Señor agradeciéndole por lo que hizo por nosotros. Amén…

(*1) Hijo del Hombre = titulo de Jesús que destaca su humanidad


No hay comentarios:

Publicar un comentario