miércoles, 25 de abril de 2012

El Tren Hacia El Paraíso


Esta es la historia de un tren que tenía como destino  el Paraíso. En la ciudad la gente no solía subirse  a ese tren a pesar de que era agradable y confortable. La mayoría de las personas prefería subirse a otros trenes como el tren del ocio, el del dinero y el de la esperanza pasajera. Cuenta la historia que un día como cualquier otro hubo un gran choque entre trenes de todas las líneas posibles con lo cual quedaron todas  inhabilitadas, sin embargo el tren que llevaba al Paraíso quedo intacto sin rotura alguna. En aquel día todos los hombres acostumbrados a viajar en los distintos transportes tuvieron que subir al tren que llevaba al Paraíso pero todos pensaron bajarse antes de la última estación. Fue así que todos subieron a bordo llenándose de tal modo que ya no quedaba ni un espacio libre. Antes de partir de la estación de la Incredulidad, muchos vieron que el tren tardaba en salir y dijeron “este tren nunca funcionó es todo mentira para sacar plata a la gente”, así algunos se bajaron pero otros ante la duda permanecieron allí. Después de un tiempo el tren partió a la siguiente estación en la cual muchos tendrían que considerar si seguir o abandonar. Llegaron así a la estación de la Inmoralidad y el Libertinaje. En esta peculiar estación los jóvenes (y algunos no tan jóvenes)  disfrutaban del alcohol, las drogas y de noches de completo  desenfreno. Algunos pensaron en bajarse pero viendo las muertes a causa de la inmoralidad tuvieron miedo y permanecieron adentro.  Otros, a pesar de tener por seguro la pronta muerte, bajaron apresuradamente cegados por tratar de satisfacer sus deseos. Así el tren partió a una ciudad muy respetada, la cual era la ciudad del Conocimiento y el Saber. Grandes filósofos y personas destacadas vivían allí,  muchas personas bajaron en busca de ser valorados por su capacidad y facultades mentales.  Al partir el tren, las personas parecían que iban a llegar a una ciudad muy interesante y muchos se adelantaron a donde estaba la puerta para anticiparse a bajar antes que otros. Cuando el tren llegó mucha gente se apresuró a bajar sin siquiera pensar si había otra estación mejor que aquella, habían llegado a la ciudad de las Riquezas y de las Oportunidades. Allí la gente dedicaba toda su vida a adquirir mucho y mucho dinero desde que nacía hasta que partía del mundo, siempre en busca de nuevas oportunidades que le permitan así juntar más y más dinero. Pero algunos quedaron arriba del tren, se podía notar gente de todo tipo y con distintos problemas y necesidades. Pero tan pronto como paso de allí el tren, comenzó a andar despacio porque el camino cada vez se volvía más y más oscuro. Arribaron a la ciudad del Rechazo, la Decepción y el Lamento. Esta ciudad tenía muchos turistas de las otras estaciones anteriores que llegaban aquí con muchos problemas y allí lloraban por largas horas y contaban sus historias de pérdidas, desilusiones y todo tipo de historias desmotivadoras. Algunos bajaron viendo que tal vez podían ser oídos por la gente y compartir así sus lamentos, pero aun así quedaron algunos en el tren.  Fue así avanzando por el sendero rectilíneo hasta llegar a una ciudad muy impactante. Llegaron a la ciudad del Arrepentimiento, aquí toda la gente debía bajar porque debían ver algo muy importante. Ellos debían ver su propio corazón proyectado en un film ante todos los que allí se encontraban, en ese film se mostraban todos los malos pensamientos y todo lo malo que habían hecho en su vida. Todas las personas al ver este video salían corriendo avergonzados y se arrepentían de todo cuanto habían hecho. Así una vez arrepentidos volvían a subir al tren para finalmente llegar al destino final. Todos cuanto se arrepintieron bajaron en la ciudad de la Fe. En esta ciudad había muchos predicadores que predicaban amorosamente a todos los pasajeros del tren. Allí todos cuanto llegaron creyeron porque Dios reinaba en dicha ciudad y su poder convertía vidas de los que allí arribaban. La gente que viajo en dicho tren y llego al final se dio cuenta de que realmente ese viaje inesperado había cambiado sus vidas. Hoy Dios quiere cambiar la tuya, pero para eso debes dejar todas aquellas “ciudades” que no te permiten ver dónde está la verdadera felicidad. Si hoy te arrepientes de tus malas acciones y crees que Jesucristo murió para salvarte de la condenación eterna y llevarte al Cielo entonces podrás cambiar tu vida como estos pasajeros. ¿Estás dispuesto a hacerlo?       A. S.


RBI (Radio Biblica Independiente)

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